Situación de la Enseñanza
en España en 1900.

Resultado del análisis de la enseñanza en España, realizado por Macías Picavea en 1900.

"En 30.000 poco más o menos puede calcularse el número de Escuelas de instrucción primaria. No son muchas; tampoco relativamente pocas. Pero, qué Escuelas, en su mayor parte, cuadras destartaladas, y los maestros sin pagar. Escasamente asisten con muy mala asistencia un millón de alumnos y llega a aprender a leer y a escribir poco más de una cuarta parte de la población...

... Resultados: un setenta de los españoles que no saben leer ni escribir, y otro setenta por ciento del treinta restante, que de la instrucción primaria alcanzada apenas logra otro beneficio útil que los que ninguna recibieron; maestros ignorantes, cuasi mendigos, desprovistos de todo prestigio e influencia social, desconsiderados por la plebe y maltratados por los caciques; una masa de población inferior, que por lo que toca a su cultura, apenas puede ser rectamente calificada de población civilizada".

En el terrible panorama escolar español de final del siglo XIX, dramáticamente descrito por el pedagogo Ricardo Macías Picavea, ha de inscribirse la brillante actuación de los maestros públicos de Cartagena, que liderados por Enrique Martínez Muñoz y Félix Martí Alpera, logran convencer a las autoridades municipales de la necesidad de construir unas Escuelas Graduadas en Cartagena.

    Entremos en una de las escuelas existentes en Cartagena: "El acceso a un salón de clases requiere abnegación valerosa. Un vaho intenso, agrio, mortificante, denuncia el peligro que se corre dentro. A la falta de luz y de sol, hay que sumar la del otro vivificante por excelencia: el aire. A viciarlo contribuyen las alcobas de dormir del maestro y de su familia sin otra ventilación que la del salón de clases, lo que si es grave mal para los niños no es pequeño riesgo para el maestro; recuerdo de dos alcobas que me produjeron muy triste impresión: en una había perdido el digno profesor, con intervalo de pocos años, dos esposas victimas de la tuberculosis, y al lado y en comunicación, se hallaba un cuarto oscuro destinado a depósito de papel y de los libros para los niños; en la otra dormia un pequeñito, hijo de la maestra, convaleciente de la difteria". Asi nos la describe Félix Martí Alpera (Maestro público de Cartagena).

    "Hemos visitado escribe Enrique Martínez Muñoz- sí, Escuelas y colegios de diferentes grados de enseñanza; hemos entrado en miserables locales faltos de todas las condiciones pedagógicas e higiénicas, en los cuales se da una instruccion raquítica, privada de todo carácter educativo, más perjudicial que beneficiosa a nuestra juventud.

"Nuestras escuelas -afirma- son gérmenes de insalubridad y una de las causas que más contribuyen a la morbilidad y mortalidad de la infancia.
    "En materia pedagógica España puede compararse a un panteón donde vienen a descansar todas las viejas teorías".

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Enrique Martínez Muñoz

   "...que han descubierto el procedimiento para no razonar.. que -los niños- entran racionales y salen irracionales'.

Tras la pérdida de las últimas posesiones en ultramar en 1898, cunde la desmoralización de la sociedad española, y esa crisis social y económica es analizada por el político Joaquín Costa en estos términos:

joacosta.jpg (8769 bytes) " La mitad del problema español está en la Escuela... Hay que "rehacer" al español: acaso dijéramos mejor "hacerlo". Y la Escuela actual no responde ni remotamente a tal necesidad. Urge refundirla y transformarla, convirtiendo a esta obra redentora las escasas energías sociales con que puedan aún contar los gobernantes y sus auxiliares.

Lo que España necesita y debe pedir a la Escuela no es precisamente hombres "que sepan leer y escribir": lo que necesita son "hombres"; y el formarlos requiere educar el cuerpo tanto como el espíritu, y tanto más que el entendimiento la voluntad".

Es bien conocida la evolución de la sociedad cartagenera en la transición entre siglos. Su situación económica como gran ciudad industrial y mercantil propicia un desarrollo urbanístico notable en el Ensanche, compañía naviera, bancos propios y red de tranvías. Es Cartagena, una ciudad con una burguesía y proletariado fuertes, una sociedad bien articulada en numerosas Asociaciones, Ligas, Juntas, Ateneos, Cámaras, Sociedades de Socorros Mutuos o Sindicatos, en la que penetra con facilidad el ideal regeneracionista de políticos como Joaquín Costa, y especialmente en sus maestros.

 

Para leer el capítulo I del libro libro:
 Por las Escuelas de Europa.

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