LA CALLE GISBERT:
UN RINCÓN CARTAGENERO PARA EL PALACIO DE LA ENSEÑANZA
José Luis Carralero Alarcón
I. HISTORIA
La zona que actualmente ocupa las Escuelas Graduadas no siempre estuvo formada por una vía urbana. Durante siglos fue parte del Monte de la Concepción, aunque su orografía no condicionó ápice ninguno para frenar su urbanización, motivo que nos lleva a remontarnos a los antecedentes de lo que actualmente es una calle ganada a la colina más emblemática de Cartagena.
Para ello y sin lugar a dudas debemos acudir a uno de los títulos más significativos de quien fue Cronista oficial de Cartagena, D. Federico Casal Martínez, el cual en 1930 publicó Historia de las calles de Cartagena, una de las obras magnas de la bibliografía local cartagenera.
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Siguiendo a Casal encontramos que los datos documentados más antiguos que tenemos constancia sobre nuestra área se remontan a finales del siglo XVII. En dicha época se formó en la falda norte del Monte de la Concepción "...una vía ancha, con mucha pendiente y sin más salida que un estrechísimo callejón al final de la acera izquierda por el que, por difíciles escalones se subía a él, y formando la calleja un ángulo recto, se salía a la calle de Marango. A esta calleja que apenas si tenía metro y medio de anchura se le llamó travesía de Marango.". |
Debido a la anchura de la vía muy pronto pasó a denominarse Plaza o Plazuela de Benito Sáez, tomando este nombre por el primer vecino que habitó en ella. Paralelamente también era conocida como Plaza del Cuartelillo, ya que en la calle del Duque esquina con nuestra vía -ocupando la acera derecha-, se levantó el Cuartel de Brigadas.
Durante un siglo se denominaría a este rincón con estos dos nombres, hasta que en 1790 el Ayuntamiento de Cartagena decidió una nueva denominación: Plaza de San Leandro.
Los primeros esbozos documentados de nuestra calle Gisbert surgieron en el año 1864, cuando según Casal se proyecta "...prolongar en línea recta la calle de la Caridad por la Plaza de San Leandro dándole salida a la Muralla del Mar". Hemos recalcado la palabra "documentados" ya que "Parece que en épocas anteriores se practicaron algunos trabajos sobre este asunto, puesto que se veía perfectamente un gran corte hecho en el montículo donde se levanta la Linterna". Esto demuestra la teoría de que la idea de alinear el eje Caridad-Puerto se remonta más allá de 1864.
Las convulsiones políticas del momento, que derivarían más adelante en nuestra ciudad con el Levantamiento Cantonal de 1873, paralizarían el proyecto de prolongación, quedando estancado hasta 1877, fecha en que volvería de nuevo a tratarse.
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Tras los cabildos del 4 de Octubre y 13 de Diciembre en los que se deliberó sobre la importancia logística de comunicar el Parque de Artillería con el Puerto, facilitando así mismo el embarque mercantil desde el centro de la ciudad, el Ayuntamiento daría el visto bueno para confeccionar el plano de las obras. Así mismo se encargarían a los Diputados a Cortes por Cartagena D. Andrés Pedreño y D. Fernando Cos-Gayón que hicieran las gestiones pertinentes, al unísono que D. Lope Gisbert y García Tornel, Sub-secretario del Ministerio de Gobernación, quien dialogaría con el Ministerio de la Guerra. |
| El proyecto fue presentado por el arquitecto Carlos Mancha, siendo aprobado el 21 de Febrero de 1878 por el consistorio cartagenero y por Real Decreto en Madrid el 27 de Mayo. Las obras comenzarían tres días más tarde, inaugurándose con la solemnidad de la época y con la presencia del Exmo. Sr. D. Lope Gisbert, pieza clave en los diálogos que se habían dirimido para la aprobación final del proyecto. A este político y hombre polifacético (Murcia 1823) se le debe el nombre de esta calle. Era alcalde de Cartagena el Sr. D. Cirilo Molina y Crós. | ![]() |
Las obras se unirían con la calle de la Caridad en 1893 (el contrato finalizó en 1909), y como apunta Casal "Con la apertura de la calle de Gisbert desaparecieron las plazas de San Leandro y de Scipión, y las calles de Buenavista, Ifre, Santa Ana, Negros y parte de la de La Linterna que constituían un barrio de mala fama conocido popularmente en la ciudad por el Mundo Nuevo".
Siete años más tarde, el 9 de Diciembre de 1900, se inaugurarían en dicho rincón cartagenero las obras de las Escuelas Graduadas, finalizando éstas en 1903. Este hecho constituyó un hito en la Historia de la Enseñanza en España, pasando a los cánones junto a este edificio la calle Gisbert, la vía que alberga el Palacio de la Enseñanza.
Esta calle también fue tristemente famosa por algunos desgraciados casos de suicidios, donde estas personas se lanzaban al vacío desde la cima del Monte de la Concepción, siendo popular el dicho "tirarse por la calle Gisbert".
Cabe destacar entre algunos locales que actualmente alberga esta calle (Junio 2000), el Mercado Gisbert, Cofradía Marraja, Jefatura Local de Tráfico, Cruz Roja y las Escuelas Graduadas que acoge en su interior diversos colectivos ciudadanos y próximamente también el Museo de la Enseñanza. Paralelamente se encuentran excavados en el interior del Cerro de la Concepción diversas galerías que sirvieron de refugios antiaéreos en nuestra Guerra Civil (1936-1939).
Actualmente se aprecia un mayor tránsito de peatones por Gisbert desde la instalación de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) en el Antiguo Hospital de Marina, próxima a nuestra zona.
II. UN PASEO POR LAS LEYENDAS DE LA ZONA
Y pasamos de la Historia a la Leyenda. Los antiguos alrededores de nuestra actual calle Gisbert, desaparecidos tras los desmontes que provocaron la apertura de esta zona, tampoco escaparon en su momento de enigmáticas leyendas, que caracterizan y enriquecen con su entrañable esencia cada rincón de nuestra ancestral Cartagena.
Este es el caso de la antigua y extinta Plaza de Scipión, cuyo nombre aún sobrevive en la estrecha calle que linda a la derecha de la fachada de nuestras Graduadas.
Cuenta Casal en su obra Leyendas, tradiciones y hechos históricos de Cartagena (1911), una curiosa leyenda titulada LA CASA MISTERIOSA, ambientada a mediados del siglo XVII, que se desarrolla en dicha zona.
No te vamos a desentrañar sus entresijos, sino al contrario te aconsejamos su lectura. Accede con ella y con dos caballeros cartageneros, capitanes de los tercios de S.M., al antiguo y enigmático palacio de la Plaza de Scipión ¡te lo recomendamos!
III. LA CALLE GISBERT EN EL PLANO ARQUEOLÓGICO DE CARTAGENA
Paralelamente tenemos que citar la gran cantidad de hallazgos arqueológicos surgidos en el entorno de las Escuelas Graduadas, descubrimientos aparecidos tanto durante las obras de apertura de la calle Gisbert, como posteriormente.
Para ello es requisito indispensable consultar la obra de D. Antonio Beltrán Martínez: El Plano Arqueológico de Cartagena (Archivo Español de Arqueología. Volumen XXV. pp. 47-82. 1952). En él se citan los hallazgos producidos en nuestra calle hasta la fecha de la publicación de esta obra. Por su significación reproducimos textualmente. Nota: Se ha indicado por ser fieles con el escrito, la numeración de las ilustraciones (figuras) que Beltrán realiza en su estudio, aunque por razones de espacio no se han colocado todas las mismas.
Calle de Gisbert.
Uno de los conjuntos más interesantes encontrados en Cartagena corresponde a esta calle, abierta dando un enorme tajo al Monte de la Concepción para poner en contacto el mar con el valle transversal. Ello hizo que se cortase hasta la roca viva una de las zonas más densamente pobladas de la Cartagena romana y que menudeasen los hallazgos, de los cuales tenemos referencias muy dispersas y no demasiado claras. Abierta la calle en 1878, en los años siguientes se verificaron las siguientes obras: donde hoy está el número 14, aparecieron en 1902 los restos de una casa, a 2,30 metros de profundidad respecto del nivel de la calle de Marango (figs. 3 y 12); de ella formaban parte unas grandes y delgadas losas de mármol azulado, empleadas como revestimiento, alguna de más de un metro de longitud por cerca de medio de anchura, y que se conservan en el Museo Municipal; aparecieron también fustes de caliza recubiertos de un cemento muy brillante, dos primorosos capiteles corintios y una basa. En este lugar y otros próximos se encontraron numerosos pavimentos (fig. 6), y sobre ellos restos diversos de cerámica, estilos, lucernas, estucos pintados; sobresalen por su riqueza piezas de mármol y serpentina de diversas formas geométricas, que debieron formar un pavimento "opus sectile", algunos de los cuales se conservan en el Museo, así como capiteles de pequeñas pilastras en ricos mármoles, con escotaduras para ser sujetos a las paredes con grapas, e incluso buen número de éstas (fig. 20). Una de las habitaciones tuvo el suelo en "opus signinum", y a su entrada, con piedrecillas blancas, el rótulo SALVE (Museo de Cartagena), instalándose parte de él en el patio de la casa número 1 de la nueva calle de Gisbert, hasta que lo arrancamos y llevamos al Museo, en 1945.
Es interesante también que al abrir, en la misma calle, los cimientos para la construcción de las Escuelas Graduadas, se dio, en 1901, con un silo o aljibe romano, de sección cónica y de forma elíptica, revestido de argamasa y relleno de tierras de acarreo, entre las cuales apareció gran cantidad de cerámica basta y una lucerna de los primeros tiempos del Imperio, así como unos curiosos candeleros. Otros muchos silos o aljibes han encontrado esta utilización última en nuestros días, siendo de origen romano, en las casas que dan al monte en las calles del Duque, de la Concepción y de los Cuatro Santos.
En la misma calle, a espaldas de la Plaza de Toros, se encontraron en 1902 muros formados por sillares de andesita, que deben ser puestos en relación con el circo (Anfiteatro Romano), como luego veremos, formando varias habitaciones, en una de las cuales había 17 ánforas llenas de cenizas y huesos humanos, una de las cuales se conservó y está hoy en el Museo, siendo semejante al número 1 del cuadro de Dressel, correspondiendo, como la mayor parte de los materiales reseñados, al siglo I (fig. 13). En diversos cuellos de ánfora aparecieron inscripciones pintadas en letra cursiva: OF. BA(ssi) y A.COR.MOILI, conservándose ambas en el Museo Municipal de Cartagena.
Algunas de las pinturas sobre estuco de las habitaciones descubiertas en esta calle fueron llevadas al Museo Arqueológico Nacional y alcanzaron notoriedad en aquel tiempo (9).
A continuación el profesor Beltrán habla sobre el Anfiteatro Romano, al que él en esos momentos denomina Circo. Centrándonos en el contexto de nuestra calle reflejamos las primeras líneas.
Calle de Gisbert. Circo.
En la actualidad quedan visibles, junto al lugar donde se hallaron las ánforas mencionadas en el hallazgo 7, unos muros formados por sillares de andesita, en los cuales se nota el trazado elíptico por la parte interior y algunos contrafuertes, no lejos del exterior de la Plaza de Toros. Todos los demás restos quedan cubiertos por las edificaciones modernas, y fueron destruidos hace poco tiempo; ...
Años más tarde, concretamente en 1985, el Sr. D. Pedro Antonio San Martín Moro escribiría Nuevas aportaciones al plano arqueológico de Cartagena, publicado por el Museo de Zaragoza en su Boletín nº4 y sirviendo de homenaje al profesor Beltrán. En este estudio (pp.131-149), San Martín incluyó esquemáticamente las prospecciones arqueológicas realizadas en Cartagena a partir de 1954, haciendo referencia a las excavaciones realizadas en la calle Gisbert, junto a la Plaza de Toros en el año 1964 (página 134), la cual citamos textualmente:
Calle de Gisbert, junto a la plaza de toros. 1964
Estructuras del sector oeste del anfiteatro: varios muros radiales, de apoyo de la cavea, de sillarejo a cara vista y muro perimetral. Se continúan en 1968, descubriéndose una estancia abovedada. Se conservan "in situ" al descubierto.
San Martín continúa en la página 137 hablando sobre distintas actuaciones en el Anfiteatro, apasionante tema de un edificio monumental cuyo estudio va más allá de la calle Gisbert y que para su total conocimiento debe analizarse de manera conjunta, por lo que aconsejamos la profundización en este maravilloso tesoro de la arqueología cartagenera.
Así mismo para el conocimiento de los MOSAICOS hallados en la zona, aconsejamos la obra de Sebastián F. Ramallo Asensio Mosaicos Romanos de Carthagonova (Hispania Citerior) (1985), donde encontramos un trabajo detallado sobre los pavimentos descubiertos en nuestra vía (pp.45 a 49).
También queremos señalar la realización de otras prospecciones arqueológicas acaecidas durante las obras de apertura de la calle. Este es el caso de la desaparecida PLAZA DE SCIPIÓN, en la cual en Julio de 1886, el arquitecto municipal Carlos Mancha Escobar realizó una serie de catas donde halló los restos de una domus. Para la profundización en el tema recomendamos el estudio de Diego Ortiz Martínez Una excavación inédita en el Cerro de la Concepción de Cartagena (1886) publicado en el volumen 4 de las Actas del XXIV Congreso Nacional de Arqueología, celebrado en Cartagena.
Asociación Escuelas Graduadas de Cartagena. Junio 2000.
* Ilustraciones del texto tomadas de algunas de las obras señaladas anteriormente
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